{"id":25632,"date":"2020-09-07T15:26:00","date_gmt":"2020-09-07T13:26:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.stpaulsrome.it\/?p=25632"},"modified":"2020-11-02T23:41:34","modified_gmt":"2020-11-02T22:41:34","slug":"la-correccion-fraterna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/stpaulsrome.it\/es\/la-correccion-fraterna\/","title":{"rendered":"La Correcci\u00f3n Fraterna"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Palabra de Dios es un camino de vida y para que no nos desviemos de ese camino, Dios mismo nos suscita centinelas, nos da guardianes para protegernos. As\u00ed le llama el Se\u00f1or al profeta Ezequiel, el centinela por excelencia, \u00e9l tiene la misi\u00f3n de estar alerta, atento a como Dios muestra su voluntad a trav\u00e9s de los acontecimientos de la historia, para hacer que sus hermanos y hermanas puedan seguir el buen camino. El centinela muestra a un Dios atento a la vida, que no permanece indiferente, sino que comunica a trav\u00e9s de su Palabra con el fin de que todas las personas gocen de una existencia plena.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mensaje que el centinela transmite no es suyo, sino que viene de Dios y es siempre un mensaje de amor, es un mensaje de liberaci\u00f3n de todo tipo de esclavitud, f\u00edsica y espiritual, su mensaje nos hace ser conscientes de que nuestra vida tiene que ser un ejemplo en la convivencia de todos los d\u00edas. Vivir en comunidad o en familia no es tarea f\u00e1cil, todos tenemos experiencia de esta realidad, pero si nos sometemos a su palabra, el Se\u00f1or nos dar\u00e1 la fuerza necesaria para seguir adelante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La comunidad cristiana es la gran familia de los hijos de Dios. Pero eso no quita que est\u00e9 exenta de dificultades. Alguien tiene que hacer la funci\u00f3n de centinela, tanto en nuestras familias, como en nuestras comunidades cristianas, para que nadie se salga del camino, para que todos podamos colaborar en el proyecto de amor de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pablo fue un centinela excelente y lo es tambi\u00e9n para nosotros hoy, porque el descubrimiento del amor misericordioso de Dios lo ha salvado y es precisamente desde ese amor que Pablo ejerce el papel de centinela, con la \u00fanica intenci\u00f3n de mostrarle a sus comunidades el camino de la vida, el camino del amor, Pablo nos dice: a nadie le debas nada, m\u00e1s que amor; porque el que ama a su pr\u00f3jimo tiene cumplido el resto de la ley. El camino, el signo, la se\u00f1al de los que creen en Jes\u00fas es el amor sin fronteras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto es tambi\u00e9n lo que el evangelista Mateo aplica a su comunidad cristiana, a trav\u00e9s de la correcci\u00f3n fraterna y la plegaria en com\u00fan, que aparecen hoy en el evangelio. Es la mejor catequesis para mostrar a un Dios que est\u00e1 volcado en aquellos que est\u00e1n m\u00e1s lejos, m\u00e1s perdidos, m\u00e1s fuera del camino. Estas mismas actitudes son las que tiene que tener la comunidad cristiana y han de ser tambi\u00e9n las nuestras; una misericordia semejante a la del mismo Dios, una comunidad acogedora con los que se apartan del camino, una comunidad en la que en todo momento predica el amor y el perd\u00f3n y la protecci\u00f3n a los m\u00e1s d\u00e9biles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El amor sin fronteras no distingue entre puros e impuros, entre creyentes y no creyentes, entre santos y pecadores. El amor aut\u00e9ntico consiste en detestar el mal y adherirse al bien. Por amor hay que acoger tambi\u00e9n al pecador, perdonarle, pero tambi\u00e9n erradicar el pecado, imposibilitar sus frutos deshumanizantes. El perd\u00f3n y la acogida a todos nos hacen menos sectarios y m\u00e1s Iglesia, que significa precisamente convocatoria, asamblea, acogida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque toda persona es capaz de salir de su pecado y volver al buen camino, pero necesitar\u00e1 encontrarse con alguien que se lo muestre am\u00e1ndola sinceramente y contagi\u00e1ndole un deseo nuevo de verdad y de generosidad. Por eso, a trav\u00e9s de ese amor sin fronteras es como Dios nos propone que amemos a todos, incluso a nuestros enemigos y que ese amor nos lleve a comprometernos en destruir un sistema de vida que crea enemigos, en vez de hermanos y hermanas. As\u00ed fue Jes\u00fas; am\u00f3 a los oprimidos mostr\u00e1ndose cercano a ellos y am\u00f3 tambi\u00e9n a los opresores estando a su lado, para hacerles ver que Dios tambi\u00e9n les amaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta reflexi\u00f3n nos ayudar\u00e1 ha ser capaces de poner al ser humano al centro de nuestra existencia. Todos nosotros somos seres sociables por naturaleza, vivimos en comunidad, siendo la familia el grupo social b\u00e1sico. Siempre estamos junto a otros: en la familia, en el vecindario, en el colegio o universidad,\u00a0\u00a0en el lugar de trabajo, en el supermercado. La vida humana ser\u00eda imposible\u00a0\u00a0sin la presencia de otros seres humanos.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pues bien,\u00a0en el evangelio de este domingo Jes\u00fas nos ofrece unas pistas\u00a0\u00a0muy sugestivas\u00a0\u00a0para el manejo de los conflictos dentro de la comunidad. \u00bfC\u00f3mo acompa\u00f1ar, desde la experiencia de fe, al hermano, a la hermana, al amigo, a la amiga o al colega que est\u00e1n actuando de manera equivocada, dando anti testimonio de los valores del Evangelio? En su sencillez, el texto escrito por el evangelista Mateo nos ofrece un mini-taller para el acompa\u00f1amiento de situaciones conflictivas que surjan dentro de la comunidad eclesial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dice Jes\u00fas: \u201cHazle ver su falta\u201d. Para que este objetivo se logre, la prudencia recomienda buscar el momento y las palabras oportunas, deponiendo todo sentimiento de agresividad. Tenemos que reconocer que muchos de los reclamos se formulan cargados de emotividad y vehemencia; en ese tono se expresa la pareja que se siente agraviada y el padre de familia que sorprende a su hijo haciendo algo incorrecto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El objetivo que se debe buscar es que esa persona se de cuenta de los valores\u00a0que ha atropellado y de las heridas que ha causado.\u00a0Para garantizar la sinceridad del arrepentimiento, la voluntad de cambio debe ir acompa\u00f1ada de una reparaci\u00f3n, es decir, el que ha quebrantado alguno de los valores de la convivencia social y eclesial debe mostrar, con hechos concretos, su firme voluntad de contribuir a la cicatrizaci\u00f3n de las heridas causadas, perd\u00f3n y reparaci\u00f3n van de la mano.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jes\u00fas nos ha dado unas pistas para el manejo de situaciones\u00a0de conflicto dentro de la comunidad eclesial. Actuemos discretamente; tengamos siempre presente el car\u00e1cter pedag\u00f3gico de estas llamadas de atenci\u00f3n; creamos que las cosas pueden cambiar y para ello usemos los medios id\u00f3neos; no olvidemos que hay que pasar de las palabras a las obras, acompa\u00f1ando los buenos deseos expresados con manifestaciones concretas de reparaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vamos a celebrar el amor de Dios, el amor sin fronteras. Hemos sido convocados en esta Eucarist\u00eda para eso. Vamos a celebrar la shekin\u00e1, la presencia de Dios en medio de nosotros, que nos contagia ese amor y nos hace querer a todos como hermanos y hermanas: \u201cporque donde dos o tres est\u00e1n reunidos en mi nombre, all\u00ed estoy yo en medio de ellos\u201d nos dice el Se\u00f1or. Convencidos de esa presencia, le reconocemos como el Se\u00f1or de nuestras vidas y proclamamos con alegr\u00eda nuestra fe en \u00c9l. Am\u00e9n!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por amor hay que acoger tambi\u00e9n al pecador, perdonarle, pero tambi\u00e9n erradicar el pecado, imposibilitar sus frutos deshumanizantes.<\/p>\n<p><span class=\"more-link\"><a href=\"https:\/\/stpaulsrome.it\/es\/la-correccion-fraterna\/\">seguir leyendo<\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":3053,"featured_media":25635,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[2202],"tags":[],"class_list":["entry","author-francisco-alberca","has-excerpt","post-25632","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-sermones-es"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/stpaulsrome.it\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/253-e1606752457920.jpg?fit=960%2C540&ssl=1","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p64wxd-6Fq","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/stpaulsrome.it\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25632","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/stpaulsrome.it\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/stpaulsrome.it\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/stpaulsrome.it\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3053"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/stpaulsrome.it\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25632"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/stpaulsrome.it\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25632\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/stpaulsrome.it\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/25635"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/stpaulsrome.it\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25632"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/stpaulsrome.it\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25632"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/stpaulsrome.it\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25632"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}